Tras una agradable mañanita en Gante llegamos a Brujas. Apenas una horita en coche. Cosa que está muy bien para aprovechar e ir a las dos ciudades en el mismo día.
Aparcamos en el parking de la estación de tren. Con el billete del parking te regalan un viaje de ida y vuelta al centro en autobús para cada pasajero del coche. Hay que preguntar en una taquilla que hay justo delante de la estación, y allí te imprimen un ticket con el número de pasajeros, que se lo enseñas al conductor y ya está. Allí mismo se coge también el autobús, hay un montón de líneas que te llevan al centro, hay un cartelito con todos los números apuntados en el cristal de la taquilla.
Así que cogimos el bus y nos bajamos en la parada que hay justo delante de Sint Salvatorskathedraal. Muy bonita por cierto. Y seguimos a partir de ahí andando hacia la Grote Markt por Steenstraat. Plaza increíblemente bonita, maravillosa... ¡si es que no tengo ni palabras! Lo malo fue que estaba el mercadillo de navidad en la plaza... y como siempre, esos mercadillos fastidian las vistas. Que no digo que sean feos, pero es difícil apreciar las plazas si están llenas de puestos y gente como loca mirando y comprando como si en su vida hubieran visto uno.
Continuando por la calle Breidelstraat, que sale justo de la plaza justo en frente de la llegada por Steenstraat, llegamos a la Burgplatz. Otra sorpresa que nos llevamos, ¿cómo puede haber, en una plaza tan pequeña, tantísimas cosas bonitas? Creo que no había centímetro que no mereciese la pena observar. Allí están el ayuntamiento y el museo de la ciudad.
Aparcamos en el parking de la estación de tren. Con el billete del parking te regalan un viaje de ida y vuelta al centro en autobús para cada pasajero del coche. Hay que preguntar en una taquilla que hay justo delante de la estación, y allí te imprimen un ticket con el número de pasajeros, que se lo enseñas al conductor y ya está. Allí mismo se coge también el autobús, hay un montón de líneas que te llevan al centro, hay un cartelito con todos los números apuntados en el cristal de la taquilla.
Así que cogimos el bus y nos bajamos en la parada que hay justo delante de Sint Salvatorskathedraal. Muy bonita por cierto. Y seguimos a partir de ahí andando hacia la Grote Markt por Steenstraat. Plaza increíblemente bonita, maravillosa... ¡si es que no tengo ni palabras! Lo malo fue que estaba el mercadillo de navidad en la plaza... y como siempre, esos mercadillos fastidian las vistas. Que no digo que sean feos, pero es difícil apreciar las plazas si están llenas de puestos y gente como loca mirando y comprando como si en su vida hubieran visto uno.
Continuando por la calle Breidelstraat, que sale justo de la plaza justo en frente de la llegada por Steenstraat, llegamos a la Burgplatz. Otra sorpresa que nos llevamos, ¿cómo puede haber, en una plaza tan pequeña, tantísimas cosas bonitas? Creo que no había centímetro que no mereciese la pena observar. Allí están el ayuntamiento y el museo de la ciudad.