lunes, 2 de diciembre de 2013

Bruselas (en día y medio)

Día y medio.

Pff, hasta reventar, cómo conseguir hacer tantas cosas, ver tanto, ¡que es una capital!


Llegamos el viernes sobre las 15.30 a Bruselas y encontramos aparcamiento justo al lado de la casa de mi prima (eso es suerte, pero muuuuuuucha) en pleno barrio Ixelles. Apenas nos dio tiempo a saludarnos y dejar nuestras cosas cuando ya salíamos camino del tranvía, ya que queríamos visitar el Palacio de Justicia, que sólo abre de lunes a viernes y encima hasta las 17.00 h. Así que o corríamos o no llegábamos... ¡y lo conseguimos!

Por supuesto el exterior estaba en obras y no se podía ver con tanto andamio, digo "por supuesto" porque a toda ciudad a la que voy hay algo en obras, no falla nunca, así que no os conviene ir en la misma fecha que yo a menos que queráis ver algunos andamios en vez de maravillosas fachadas. Aunque de todos modos hace años que están esos andamios por lo visto. Merece la pena darse un paseo por el interior, tiene unas escalinatas muy bonitas, todo por dentro de mármol,... hasta había gente leyendo/estudiando en unas mesas en la parte central, con sus lamparitas y todo.

Tras varias fotos dentro y otras tantas fuera, nos dimos un paseito por la Rue de la Régence, que está en la misma plaza que el Palacio de Justicia (justo en frente), y llegamos hasta el Grand Sablon, una Iglesia preciosa, la cual fotografiamos en nuestro camino a la Grand Place, a la cual no tengo muy claro cómo llegamos ya que callejeamos, pero justo antes vimos al Manneken Pis. Ya había leído y oído que es pequeño, pero nunca me imaginé que fuera tan... pequeño. Es exagerado, ¡si hasta las típicas imitaciones de las tiendas de souvenirs eran más grandes!


Encima Navidad, buáh qué bonito. Ahora, eso sí, mil personas por centímetro cuadrado, flashes por todas partes... Es lo malo de viajar en estas fechas, la cantidad de gente que hay por todos lados, aunque claro, no entiendo por qué ponen tan pronto las cosas de Navidad y !el día 22 de diciembre las quitan en casi todos lados! ¡Pero si Navidad es el 25! No lo entiendo, pero bueno. También tiene su lado bueno, todo está decorado y se ve maravilloso.

De ahí, después de un delicioso gofre, nos fuimos caminando hasta el Parque Real, aunque como era de noche se veía bastante poco ya que las farolas brillaban más bien por su ausencia. Y atravesándolo llegamos hasta el Palacio Real. Por lo visto en verano lo abren, el resto del año cerrado, aunque de todos modos con la hora que era, más o menos las 19.00 h ya habría estado cerrado. Es muy bonito por la noche, todo iluminado.


De allí corrimos a pillar el bus para volver a la casa a cenar, y de casa volvimos en bus al centro para ir al Delirium, está muy cerquita de la Grand Place. Es una cervecería increíble, tiene tres pisos, y no es que estuviera lleno, estaba lo siguiente a lleno. No se cómo tuvimos tanta suerte de conseguir una mesa justo después de pedirnos cada una de nosotras una cerveza. Hay muchísimos tipos de cerveza y por eso es tan famoso este sitio. Os recomiendo ir y disfrutar del ambientazo que hay.

Y de ahí nos volvimos a casa a dormir para estar frescas para el día siguiente.

Así que ya, sábado, nos levantamos listas para otro día de visiteo por Bruselas. Nos levantamos tempranito y nos fuimos de nuevo a ver el Grand Sablon, pero esta vez de día. Había un pequeño mercadillo en la plaza y estuvimos cotilleando lo que había, pero era carísimo como para comprar nada, ahora, eso sí, hicimos una pequeña visita a la tienda de chocolates Godiva que hay en esa plaza y salimos las tres con una bolsa llena de chocolate. Cómo no, hay que probarlo todo en esta vida, ¡y el chocolate es lo primero!


De allí volvimos a ir andando hasta el Palacio Real de nuevo por la Rue de la Régence. Justo antes de llegar a la plaza hay una rotonda muy grande y giramos hacia la izquierda antes de seguir hacia el palacio. Allí hay un mirador cuya existencia ignorábamos y nos sorprendió muchísimo, unas vistas increíbles pueden apreciarse desde allí.

Pues nada, continuamos hacia el Palacio Real y nos hicimos una fotito delante del Parlamento Belga mientras les suplicamos que nos dieran "un argoooo", pero que va, no nos dieron ná.  Si os interesa, porque no a todos les interesa, si seguís caminando por la Rue de la Loi iréis viendo muchísimos edificios de diversas instituciones de la Unión Europea, y al final del todo encontraréis un gran parque lleno de estatuas y un inmenso edificio: Parque del Cincuentenario. Merece la pena acercarse y darse un paseo por allí para disfrutar y relajaros en medio de tanto bullicio.


Nos volvimos andando hasta la Grand Place desde allí, un destrozo monumental de pies, pero como chicas valientes que somos, allá que nos fuimos. Y no será porque tuviésemos que pagar en los transportes, a ver, no es que no quisiéramos, ¡es que no vimos dónde se pagaba! Hay trayectos que ni recuerdo, no por nada, sino porque nos dejábamos llevar por las calles y siempre aparecíamos en algún sitio importante, como por ejemplo cuando llegamos a las Galerías Hubert o "del Rey y de la Reina". Casualmente había otro mercadillo en la placita delante de las galerías, están muy cerca de la Grand Place y es muy bonito pasearse por allí y observar los escaparates, sí, observarlos. Probablemente en alguna de las tiendas te cobren hasta por entrar, se veía todo carísimo allí, ¿pero a quién no le gusta pasearse por tiendas caras y quedarse con las ganas? (es broma, jaja).


Es curioso, porque justo al lado de esa placita había otra, y era ¡la Plaza de España! con una estatua de Don Quijote y Sancho Panza, yyyyy, si atraviesas esa plaza, justo detrás, subiendo unas escaleritas, llegaréis a la Catedral. Muy bonita también.

De allí volvimos a la casa a por el coche para ir al Atomium, recomiendo que vayáis en tranvía, es directo y no os perderéis. Nosotras en vez de 20 minutos tardamos como hora y media... Sí, cosas que nos pasan... El caso es que lo conseguimos. Es alucinantemente grande, creía que era más pequeño y me impactó. Dicen que hay un museo en su interior pero que no merece mucho la pena. Nosotras como no había donde aparcar y queríamos la foto comprobante de haber estado allí, paramos el coche en mitad de la carreterilla que lo rodea (desde ese momento nos empezaron a imitar todos los coches que iban llegando), y allí que nos bajamos a sacarnos la preciosa fotito nocturna.


El viaje de vuelta a casa fue fácil, 20 minutos en vez de hora y media, ¡pero lo peor fue aparcar! Cosas de la vida, si te mueves con coche, después tienes un grave problema. Así que si vais a Bruselas by car... aparcarlo en cuanto lleguéis, ¡¡y no lo mováis hasta iros!!

¡Saludos desde casa!

--Susana--

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